
En entrevistas con periodistas, sobre todo cuando se tratan temas delicados o que generan controversia pública, es necesario estar preparado para afrontar preguntas difíciles. Estas cuestiones no siempre pretender molestar, buscan más bien la coherencia argumental y la transparencia del entrevistado.
Un portavoz, un directivo o un profesional que habla ante los medios teme siempre una pregunta incómoda. Esta llega sin avisar y si toca un tema sensible y se responde mal, puede convertirse en el titular no deseado de la entrevista.
En Triada Comunicación lo vemos cada día en las sesiones de formación cuando una persona aprende a gestionar la presión y a ordenar las ideas. En ese momento, la entrevista deja de ser un riesgo y se convierte en una oportunidad.
Salir airoso de una pregunta comprometida no es cuestión de suerte. Es técnica, preparación y, sobre todo, una comprensión profunda de cómo funciona la dinámica entre portavoz y periodista. En un entorno mediático cada vez más polarizado y exigente, las empresas y organizaciones necesitan contar con portavoces capaces de mantener el control del mensaje incluso cuando la entrevista sea incómoda.
Aquí van algunas recomendaciones que ayudarán a la hora de afrontar una entrevista difícil.
- Una pausa puede ser tu mejor aliada. Date un par de segundos antes de responder. No pasa nada. Con esa pausa transmites serenidad ante una pregunta agresiva o difícil y te permite pensar antes de contestar.
- Reformular la pregunta. Reformular la pregunta es muy eficaz, ya que te permite colocarla en un terreno donde, sin esquivarla, vas a poder responder con más claridad.
- El puente para volver al mensaje clave. Los periodistas buscan información, contexto y contrastar los datos. Cuando una pregunta contiene un supuesto exagerado o un marco negativo, es conveniente conectar la pregunta con el mensaje que realmente nos importa transmitir. No es evadir la respuesta, es orientarla en la dirección correcta.
- Transparencia sí, pero con límites. Ser transparentes no quiere decir que tengamos que contar todo de todo. Hay que contar aquello que sea cierto, verificable y útil. Ser honestos, profesionales y responsables nos reportará beneficios.
- La voz como herramienta. Jugar con la velocidad y la entonación o el uso de las pausas contribuirá a reforzar nuestro mensaje.
- Comunicación no verbal. Además de las palabras, el cuerpo también se expresa con la cara, la mirada, las manos, los brazos o la postura corporal. Saber comunicar a través de los gestos reforzará nuestro mensaje, mientras que no saber hacerlo puede transmitir la idea de estar a la defensiva o la sensación de que ocultamos algo.
- Ensayar y ensayar. La mejor manera de afrontar una entrevista difícil con preguntas comprometidas es prepararla, identificar los temas sensibles, ensayar las preguntas difíciles y evitar especular.
Se puede afrontar con éxito una entrevista comprometida si se ha preparado con antelación, porque un portavoz eficaz utilizará las preguntas difíciles para reforzar su credibilidad, demostrar conocimiento y proyectar confianza.
